RESEÑA - DARKOVER, EL SOL SANGRIENTO, M. Z. BRADLEY



Antes de entrar en el mundo de Darkover, hay que tener en cuenta que pese a lo amplio de la saga y la cantidad de obras – tanto novelas como historias cortas – todas y cada una de ellas se pueden leer de forma independiente. Así lo afirma la autora y, como lector de solo una de ellas sin previo conocimiento del resto de sus creaciones, lo puedo confirmar. No necesitas leer las predecesoras para sumergirte en su mundo del mismo modo que no vas a tener un final que te pida a gritos una continuación (aunque del final hablaremos más adelante)

Me decanté por Darkover: El Sol Sangriento sin un motivo en especial. Después de oír hablar de pasada a varias personas sobre esta saga y deseando una pausa en mis lecturas de fantasía, decidí escoger una space opera tradicional para meterme de lleno en scifi. El Sol Sangriento fue simplemente la novela que más vi recomendada para iniciar el acercamiento a esta saga y como lector valiente que me obligo a ser, me lancé de lleno. 

El resultado, lo adelanto ya, ha sido bastante agridulce.

He visto a gente comparar esta saga con Dune; Con todo el respeto del mundo y recordando que SOLO he leído El Sol Sangriento, no puedo más que desechar esa comparación. La obra de Frank Herbert es abismalmente superior a la que Bradley nos propone. REPITO, evaluando solo este volumen, lo que a todas luces, no es justo por lo que no entraré en comparaciones, tan solo lo advierto para poner sobre aviso a los incautos que se dejen arrastrar por la alargada sombra de Dune.
Empecemos por nuestro protagonista, Jefferson Andrew Kerwin, Junior (nombre de presidente o casi) un tipo con dos planetas adoptivos, terra por parte de padre y Darkover por parte de madre. Después de viajar como empleado del imperio terrano, decide pedir un traslado para visitar el planeta donde nació, Darkover, impelido por una necesidad de conocer un hogar que nunca tuvo. 

Hay que decir que pese a que nuestro personaje principal se empeña en narrarnos una pequeña biografía de su vida en las primeras hojas, no es esto lo que llama nuestra atención. Lo que te hace pasar hoja tras hoja al iniciar la lectura, no es Jeff Kerwin en el primer capítulo, si no el prólogo, donde curiosamente, él no aparece. Tenemos un prólogo increíblemente atractivo, donde vemos la sociedad darkovana sin explicaciones ni filtros, sin entender muchas palabras de cada frase, pero que nos sumerge de lleno en su trama. Esto dura quince páginas, exactamente lo que tarda en aparecer, cuarenta años después, el protagonista. Y este es uno de los grandes problemas del libro: su protagonista. La acción se centra en él, dejando de lado el prólogo y lo en él se nos cuenta, y seguimos al medioterrano medio darkovano en su deambular en busca de sus orígenes. Reconozco un intento por parte de Bradley de mostrar misterios desde el inicio pero estos apenas carecen de interés en gran parte por culpa de Jeff cuyas tediosas reflexiones muchas veces son confusas y sin sentido. Cuando finalmente, el mundo darkovano le atrae alejándolo de la zona terrana, uno piensa que la historia va a arrancar por fin, e incluso parece que Jeff comienza a generar cierta empatía, pero eso es todo. No hay inmersión ni grandes descubrimientos, lo único que ayuda para seguir hacia delante es la magia-ciencia que Bardley se saca de la manga, y que posiblemente, sea lo mejor de la novela. No entraré en detalles para no arruinar la sorpresa, pero la forma del poder que se nos muestra es ingeniosa y muy original, aunque de nuevo pierde fuelle en la forma de presentarla. Para mi gusto hay demasiada aceptación, demasiada facilidad, se echa de menos un problema a la altura.
En este punto, llegamos a ver de cerca el mundo de Darkover, lo cual no significa que lo alcancemos a conocer, se nos pone delante pero con un cristal nublado entre medias, lo que le resta activos. 

Bradley propone un mundo tan ingenioso como estimulante. Una civilización terrana (obviamente provenientes de nuestro querido planeta, aquí denominado Terra) que se ha expandido creando un imperio estelar que abarca decenas de mundos colonizados. La autora gasta mucho tiempo y energías en mostrarnos la organización terrana, cómo se establecen en los planetas y en qué basan sus relaciones con los nativos. Sabemos cómo se registran los aventureros, sabemos los trabajos que llevan a cabo e incluso los formularios que tienen que rellenar para pedir traslado o incluso para registrar un hijo o un matrimonio. De la base terrana, lo que Bradley llama el Espaciopuerto, lo conocemos prácticamente todo y no se diferencia mucho de cualquier otro pueblo o asentamiento con la excepción de que tienen naves aterrizando por aquí y por allá. Hay bares, mejores y peores, hay hoteles de lujo (¡cómo no!) y antros donde es mejor no ir a ciertas horas, tenemos prostitutas y el equivalente a marineros deslenguados que buscan olvidar un día duro de trabajo con un cerveza, un poco de bronca y una mujer dispuesta. Hasta ahí todo bien, la zona terrana la tenemos controlada. El problema es que esa zona es minúscula en un planeta entero llamado Darkover. No me malinterpretéis, valoro el secretismo y la carencia de información que los terranos tienen del planeta y las costumbres de sus habitantes, entiendo que Bradley quiere trasladarnos esa inquietud, pero la riqueza del mundo es lo desconocido que poco a poco deberíamos ir conociendo porque oportunidades tenemos, y muchas, de hacerlo. Sin embargo, apenas sabemos algunos detalles a través de nombres desconocidos y vagas referencias. La zona darkovana consiste en una torre y sus alrededores. Demasiado poco se me hace comparado con todo lo que se nos explica de la zona terrana. Esa balanza de conocimiento le hace un flaco favor al libro pues parece que lo importante ocurre en el espaciopuerto uniendo lo fundamental del libro a una sensación de hechos “de pasada” que influye y mucho en nuestro interés por los acontecimientos que allí se producen. 


Como hemos dicho, la gran pega del libro es su protagonista, que pese a ser un “émpata” apenas genera empatía. En este sentido, el que vendría a ser su antagonista, Auster, me ha caído mejor que él, lo cual no habla muy bien del personaje principal.

Algo que me gustaría mencionar es la curiosa forma de tratar a las mujeres. Tenemos féminas fuertes, que se rebelan contra el sistema establecido y luchan por su independencia del hombre en una suerte de feminismo. Las vemos pelear con furia contra el fanatismo que las objetiviza y oímos muchas veces la frase “no soy propiedad de ningún hombre” lo cual se agradece, sin embargo, colar estas palabras en boca de los personajes femeninos y luego hacerlos actuar de cierta manera, provoca una confusión sin sentido. El personaje de Elorie es el que más me ha frustrado. Se muestra fuerte e independiente pero luego se supedita al hombre hasta la saciedad, dejando todo a su merced, siguiéndolo sin opinar, como un corderito que solo puede pensar en agarrarse al brazo de su hombre y llorar. 

Es en el tercer cuarto del libro donde más se muestra esto y coincide con el momento más pesado de la obra, lo que supone, en un libro de poco más de cuatrocientas páginas, cien hojas de eternos paseos y lamentaciones entre los personajes. Vemos un historia amorosa sin pies ni cabeza, que se produce poco después de otra igualmente inverosímil y cuyos inicios son tan abruptos como sus finales. De la noche a la mañana tenemos un amor exacerbado y enraizado en una necesidad vital de la otra persona. Vamos la típica relación sana y madura que todos deseamos...

Y sin comerlo ni beberlo, cuando parece que el libro no va a ninguna parte y el tedioso amor machista va a componer el final, aparece la gran revelación. Que ni es grande ni es revelación a poco que estés un poco avispado. A Bradley le entraron las prisas por cerrar la obra y después de la absurda historia amorosa nos mete a todo tren un final que hace aguas por todas partes, con perdones sorprendentes (realmente los personajes tienen una capacidad única para olvidar sus dispuestas en un santiamén) y una necesidad de tener un final Disney que choca con todo lo demás

Ojo, Darkover no es una novela amorosa, que a nadie le confundan mis palabras, pero el final se ve afectado por ello y deja un sabor agrio en la boca.

Como para lavarnos el paladar y demostrar de lo que es capaz, Bradley mete un capítulo final sin calzador, a modo de epílogo, en el que recobra el tono del prólogo y soluciona todo lo que he dicho anteriormente. Nos presenta un personaje nuevo, sin relación con el resto de la trama, en una zona de Darkover totalmente distinta, sin terranos ni nada que lo parezca. Son apenas cuarenta páginas y en ellas se basta para regalarnos una trama y unos personajes que dan varias vueltas sin problemas a Jeff y el resto de los presentes en la trama original. Es ese final, tan rico como sin sentido en el conjunto de la obra, lo que hace que quedes con ganas de coger otro libro de esta saga para ver con cuál de las dos caras de Bradley te topas, la del prólogo y el epílogo, o la del resto del libro.

Un producto rico y con posibilidades que cae en un sinsentido de emociones de la mano de un personaje aburrido hasta decir basta. Darkover, el sol sangriento, ciencia ficción a coletazos. 


-Caótico



Comentarios

  1. ¡Hola! una reseña bastante completa, la ciencia ficción es uno de mis géneros literarios favoritos pero también es cierto que tiene que ser llevado muy bien para que puedas disfrutar de él y me parece que éste tiene algunos fallos gordos, pero no descarto la posibilidad de darle una oportunidad para tener mi propia visión.

    Gracias por la reseña.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. gracias! Había mucho que contar de este libro porque le pillé con ganas pero me decepcionó bastante. Como digo, puede que los otros libros de la saga sean mejroes que he leído buenas críticas por ahí pero este a mi no me gustó nada.
      En ciencia ficción siempre recomendaré Dune ^^
      Un saludo
      Nos leemos.

      Eliminar
  2. Nunca había escuchado hablar de esta saga y me llamó la atención que fueran libros autoconclusivos. Una pena todo lo que comentas. Está muy bien desarrollar un mundo pero si es evolución del nuestro y no se diferencia tanto, teniendo a tu disposición algo diferente, pues no voy a decir que es una pérdida de tiempo pero sí de energías cuando algo así podemos encontrarlo en casi cualquier libro. Creo que lo que más me ha echado atrás es el tema del feminismo falso (no soporto lo que comentas: personajes que hablan mucho de feminismo pero luego el/la autor/a no tiene ni idea de lo que es eso. No vale con soltar discursos, hay que hacerlo). Una pena que se meta el romance sentimentaloide, ay...

    En definitiva, aunque tenía buena pinta, y podría haber tirado con un protagonista que no me gustara, pero el tema del feminismo y el romance creo que serían demasiado para mí.

    En cualquier caso, muchas gracias por la reseña: muy detallada y bien escrita. Ha sido un gustazo leerla.

    Un saludo~

    Atte. Rika.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Voy a romper una lanza en favor de la saga diciendo que solo he leído este libro y he oído muy buenas críticas de otros, pero no puedo prometer nada, en concreto El Sol Sangriento no lo recomiendo de ningún modo.
      Si me decido a darle una oportunidad a algún otro te pasaré la reseña :D
      Un saludo ^^
      Nos leemos

      Eliminar

Publicar un comentario

Un comentario siempre es bienvenido, positivo o negativo, pero siempre desde el respeto.

RECUERDA ACTIVAR LA CASILLA DE "AVISARME" AL COMENTAR PARA RECIBIR LA NOTIFICACIÓN CUANDO TE RESPONDAMOS.