lunes, 5 de septiembre de 2016

#CRÍTICA - KUBO Y LAS DOS CUERDAS MÁGICAS.


 9/10

En los últimos años el cine se ha encontrado con un bloqueo muy grande a la hora de intentar sacar adelante historias nuevas, originales, de esas que emocionan y consiguen llegar al corazón. Por suerte hay un estudio que aún cree en la fuerza de las historias, de las emociones y de transportar al público a otro estado, un estado donde las palabras se quedan cortas para describir lo que se ha sentido. Kubo y las dos cuerdas mágicas es la obra maestra de un estudio, Laika, que quizás no tenga el reconocimiento que se merece. Laika ha conseguido llevar su cine de animación a otro nivel, a otra dimensión, con películas que se preocupan en contar una historia. Y la mejor manera de hacerlo es con esta Kubo y las dos cuerdas mágicas, donde aventura, misterio, acción, magia e incluso terror. Kubo y las dos cuerdas mágicas es una montaña rusa de emociones que consiguen emocionar y salir del cine con sensaciones únicas...

Sigue leyendo en Cine y Comedia

sábado, 6 de agosto de 2016

#RESEÑA: Harry Potter and the Cursed Child — J.K. Rowling, John Tiffany y Jack Thorne.

Hay toda una generación que recuerda el día que, por lo que fuera, Harry Potter y la piedra filosofal cayó en sus manos. De hecho, esa generación posiblemente tenga multitud de recuerdos asociados a los libros de la escocesa J.K. Rowling.
Para ellos es esta obra de teatro, sin lugar a dudas.



LO MEJOR: Ron, Hermione y, sorprendentemente, el hijo de Malfoy: Scorpius. 
LO PEOR: Lo previsible que puede llegar a ser si vas reflexionando un poco mientras lo lees.


Hablar de esta obra de teatro que nos cae en la manos después de tantos años sin Harry, Ron y Hermione y no desvelar nada sobre su argumento es la ardua tarea que hoy tengo, así que será mejor ponernos a ello cuanto antes. 
Por supuesto, ya que la traducción española —que, al parecer, recibirá el nombre de Harry Potter y el legado maldito— no ha visto la luz, hemos tenido que leer la versión original para traeros esta reseña veraniega, y he aquí uno de los primero puntos a resaltar de la obra. Sí, obviamente es una obra de teatro y sí, tiene algunas acotaciones realmente líricas que serán difícil de apreciar en la representación sobre las tablas, pero no nos engañemos, aunque el nombre de Rowling aparezca bastante grande en la portada, los autores son John Tiffany y Jack Thorne y eso se nota. Si algo debemos agradecerle a J.K. es la belleza que tienen algunos de sus párrafos y es algo que, sin duda, se echa en falta en la obra. Pero esto hace que sea una obra fácil de leer, incluso para aquellos que no dominamos a la perfección el inglés.

(Por favor, dediquemos un breve momento de reconocimiento a Adolfo Muñoz García y a Nieves Martín Azofra que decidieron que el anodino "death eater" de la versión original pasara a ser "mortífago" en la española. 
Toda una genialidad que no podía no resaltar en esta reseña)


En cuanto al argumento, poco se puede decir sin desvelar nada, simplemente que volvemos a reencontrarnos con el Trío de Oro y sus vástagos y que reaparecen los personajes más queridos por todos los seguidores de la saga. Y si bien es cierto que la mayoría de los personajes siguen las líneas de carácter que se marcó en la saga original —Harry, por ejemplo, sigue siendo tan insoportablemente intenso como siempre— hay algunas incongruencias con la que era "la bruja más brillante de su generación" y que parece que con los años ha empezado a ser algo más descuidada (sí, me refiero al incidente en el despacho). 
Aun así, Harry Potter and the cursed child nos deja escenas maravillosas y vueltas a los lugares comunes de la saga que sacarán una sonrisa e, incluso, alguna que otra lagrimilla a los incondicionales del Niño que Sobrevivió, pero no nos llamemos a engaño, lo embarrado del argumento, el formato en obra de teatro y lo previsible de ciertos giros argumentales deslucen la obra.
Está claro que está hecha para ser vista. El presupuesto que mueve el Palace Theatre de Londres seguro que augura un espectáculo audiovisual soberbio cargado de efectos especiales que hará las delicias de los afortunados que tengan la suerte de poder ir a verla, pero para los lectores, acostumbrados a las novelas de J.K. Rowling puede no ser suficiente.
Un amigo comparaba ayer este nuevo Harry Potter con volver con un ex y no podría tener más razón: al principio es genial lo de reencontrarte con el pasado en un ambiente tan familiar, pero al final acabas dándote cuenta que no te ha aportado nada. Pero quizá merezca la pena volver, aunque sólo sea por una tarde, con este ex. 



Por MerytosPropios

martes, 2 de agosto de 2016

#RESEÑA LUNA - I. McDonald

AutorIAN MCDONALD

Título: LUNA: LUNA NUEVA

Editorial: NOVA

Páginas: 421

Traducción: José Heisenberg

 

 




“La gélida acritud del vacío. La letal lluvia radiactiva. El polvo que la recubre, tan viejo como la Tierra. La creciente debilidad de los huesos… O puedes quedarte sin dinero para agua. O para aire. O puedes caer en desgracia con uno de los Cinco Dragones, las corporaciones que dirigen la Luna y controlan sus amplios recursos. Pero te quedas, porque la Luna puede hacerte más rico de lo que eres capaz de imaginar…, mientras sigas con vida.

Adriana Corta tiene ochenta años. Su familia dirige Corta Hélio. Han sobrevivido a las implacables guerras corporativas y a la peligrosa paz subsiguiente. Pero ahora esa paz se resquebraja. Es probable que Adriana tenga que morir, aunque no la matarán sus rivales ni la Luna. Sea cual sea su destino, sin embargo, Corta Hélio no morirá.”

Luna es una gran novela, no voy a andarme por las ramas, pero tampoco es el novelón que nos habían vendido y ni mucho menos es Juego de Tronos en la luna.

Lo primero es lo que más llama la atención del libro y sin dudas su punto fuerte, el wordbuilding. La ambientación lunar de McDonald es tan realista que parece que puedas tocarla, sientes el polvo lunar, la presión de la superficie y la congoja de saberte continuamente a un fallo de morir. Es esa sensación tan vívida lo que soporta la novela en gran parte de la narración, porque desde mi punto de vista, McDonald comete un error que echa por tierra la novela: el planteamiento plano.



Sí, sé que si habéis leído la novela os llevaréis las manos a la cabeza pero me explico. La trama está bien, es interesante aunque podía intrigar y enganchar mucho más, el problema es que no está a la altura de la ambientación. Si ponemos las dos en una balanza, la trama pierde por goleada. Es vulgar a ratos y en ciertas ocasiones, casi inexistente porque se pierde en detalles que no nos interesan, como por ejemplo las andanzas de Lucasinho descubriendo la rebeldía. En un mundo en el que conocemos hasta los nombres de los equipos de balonmano, la trama no puede permitirse flaquear durante tanto tiempo y menos en un novela a la que no le sobran páginas para explayarse. Y precisamente ese ha sido mi problema con la novela, por primera vez creo que le faltan páginas a un libro, por lo menos 200.

McDonald crea buenos personajes, en ocasiones alejados de lo que nos quiere vender al principio, como ocurre con Adriana Corta, cabeza de familia de Corta  Helio, que se nos vende como alguien tan fría y decidida como Cersei pero es mucho más humana, compasiva y generosa de lo que a veces es lógico, pero en general son buenos personajes. Creo que la evolución psicológica que ha querido mostrar se queda corta – de nuevo por la brevedad – pero es buena, el problema es que durante esa evolución, la novela no acompaña. Lo adelanto ya, la trama va sobre un asesinato y el desenlace del culpable no es ni mucho menos sorprendente, pero los personajes actúan a ratos como si estuvieran en un frenesí investigador para dos páginas después dar la sensación de que ni se acuerdan del problema. Con 200 páginas más de desarrollo de la investigación, sumado al ya desarrollo de personajes, creo que hubiese salido una novela mucho más redonda.



Otra cosa que no me ha gustado ha sido la elección de voces narrativas, ojo, que no digo personajes. Los personajes me gustan en su mayoría, pero creo que no todos merecían voz en los capítulos y sobre todo, he echado mucho de menos un personaje de los bajos fondos. Desde el principio se nos repite que la luna puede matarte de mil formas, que las respiraciones cuestan, que los contratos escasean y los pobres pasan mil infiernos para sobrevivir a cada día. Nos iniciamos en este mundo con un capítulo soberbio de Marina, que vive todo lo lejos de la riqueza de lo que se pueda uno imaginar, bien, es perfecto, el problema es que eso dura un solo capítulo. Luego Marina asciende de escalafón – de manera más que sorprendente en un mundo en el que en teoría todo se mira con lupa por miedo a una conspiración – y el reflejo de la baja sociedad se pierde por completo. La luna deja de parecer mortífera por sí misma cuando el dinero lo copa todo en todos los personajes y el contador de oxígeno apenas aparece de forma testimonial. Un personaje pobre, que tuviera que luchar por cada respiración y se colase en el entramado de los grandes familias sin salirse del suyo hubiese sido muy bienvenido para añadir esa angustia del mundo lunar de McDonald. Esto sumado a voces narrativas como la de Lucasinho, que supongo para situarlo en próximas novelas, McDonald se empeña en dotar de un protagonismo que no tiene mientras que a Lobinho, con un papel mucho más original e interesante, se le degrada a casi una voz residual.

No puedo dejar de mencionar el soberbio planteamiento del sexo que hace el autor, de los mejores de los últimos años sin duda alguna. Incluyendo todo tipo de concepciones sexuales y géneros neutros y sin género. Él mismo dijo que había escrito la mejor escena de masturbación femenina de la historia y, sin ser un experto en la materia, puedo decir que no se queda corto. Resulta chocante ese tratamiento liberador del sexo en la luna si nos situamos en el relativamente corto espacio de tiempo que lleva el satélite habitado en la novela, sin duda no lo bastante para perder las influencias morales pero se lo perdonamos porque lo merece y sobre todo porque se agradece.

Por último decir que el final me ha gustado, de hecho, las últimas 70 páginas tienen todo lo que narrativamente pide la novela a gritos, pero de nuevo, la escasez de páginas hace que parezca algo precipitado. 

McDonald ha asegurado que lo convertirá en trilogía, lo que espero que ayude a desarrollar mejor los personajes y solucionar ciertos cabos sueltos que los personajes parecen obviar al final sin mucho sentido.

Una novela que, si bien recomiendo, no está a la altura de complejidad, salvajismo y momentos despiadados de Canción de Hielo y Fuego pero que hará las delicias de los aficionados de la ciencia ficción y las intrigas entre grandes familias.




 

viernes, 29 de julio de 2016

#RESEÑA LA CAÍDA DE HYPERION - D. Simmons

Título: LA CAÍDA DE HYPERION

Autor: DAN SIMMONS

Editorial: Nova

Páginas: 734

Traducción: Carlos Gardini

 

 


Si con Hyperion, Simmons logró una proeza narrativa, su segunda parte – aunque él lo concibió como un único libro – sigue el mismo rumbo y constituye un gran final para la obra.

No obstante, debo decir antes de nada, que me gustó más la propuesto de la primera parte, más original y con una construcción impecable. La Caída de Hyperion tiene una diferencia significativa respecto a su predecesor: el modo narrativo. Simmons se aleja de los relatos para resguardarse en un estilo más clásico, con continuos saltos entre los puntos de vista y un ritmo trepidante que no cesa hasta el final.

Habíamos dejado a nuestros peregrinos frente a las Tumbas del Tiempo, hogar del legendario Alcaudón, y ya conocemos todas las historias que les han llevado hasta allí, ahora toca descubrir por qué tienen que estar allí precisamente ellos. Para ello, Simmons nos presenta a un nuevo personaje, Joseph Severn, un cíbrido – para aquellos que no habéis leído Hyperion, se trata de una mente humana replicada en un cuerpo artificial – copia de aquél que conoció Lamia en la primera parte y cuya principal característica es su capacidad de soñar con lo que vive Lamia y los restos del primer cíbrido. Debo decir que si bien me parece un buen personaje – de nuevo juega con el nombre de una figura real, el amigo pintor de Keats -, la parte del sueño me rechinaba un poco porque llega un momento que empieza a soñar con sucesos y acontecimientos muy alejados entre sí de su “otro yo” y la explicación que da Simmons parece más que forzada. Si bien, es un fallo menor que no destaca en la inmensidad del universo que nos regala el autor.



La guerra contra los éxters está en pleno apogeo y de su desarrollo dependerá en buena medida el futuro de la hegemonía. Es esta parte de la novela una de las que más me han gustado, se trata de una guerra muy distinta a las terrestres debido a que se desarrolla en distancias inmensas y en la que hay que tener en cuenta mil variables como las deudas de tiempo y las estelas de los motores Hawking. Aquí el peso principal lo lleva Meina Gladstone, la FEM o Funcionaria Ejecutiva Suprema – sí, queda mejor en siglas – cuyos capítulos siempre sacaban sorpresas increíbles y algunas revelaciones que hacían tambalear el tablero de fichas que es La Caída de Hyperion. Además, sus paseos entre los mundos a través de los portales de la Red son increíbles.

Estos dos personajes sirven de contrapunto y renovación a los ya conocidos peregrinos que también cuentan con sus dosis de protagonismo. Sin embargo, aquí la novela pierde fuelle desde mi punto de vista. El misterio del Alcaudón y las Tumbas del Tiempo que tan bien funciona en el primer libro, aquí acaba por hacerse repetitivo y salvo en los momentos cúlmenes, que haberlos haylos, la estancia de Sol, Lamia, Silenus y los demás en las Tumbas se acaba convirtiendo en un juego del ratón y el gato al que solo le falta la música de Benny Hill; que si Lamia va para allá, el Alcaudón aparece allí y se lleva a no sé quién que reaparece un poco más allá y luego no lo encuentran hasta que otro vuelve a desaparecer y reaparecer cuatro tumbas más lejos. Creo que esta parte se podía haber reducido y condensado en momentos mucho más impactantes, manteniendo el terror que produce el Alcaudón en la primera parte y que aquí, por cotidiano y a veces absurdo, acaba por perderlo.

Pero todo esto no es más que una pequeña parte del verdadero arco narrativo del libro: el Tecnonúcleo y su búsqueda de la IA suprema. No puedo decir nada de esta parte por miedo a desvelaros alguna sorpresa, simplemente que el final, donde la presencia de las IAs es constante, coincide con el cénit de la obra, volviendo la lectura una adictiva búsqueda de respuestas.



Simmons es un maestro de contar historias paralelas y aquí lo demuestra una vez más. Cada giro está previamente calculado y todos los hilos están bien unidos en un tapiz que no ves hasta el final. ESE final. No puedo estar más contento con el final que deja la última línea. Hubiese cambiado ciertas cosas pero no el final, me parece increíble y un gran acierto. La forma en la que Simmons juega con el lector es magistral y pese a ciertas carencias de originalidad – Ejem, skynet, ejem – firma una segunda más que digna.

Por último, como siempre, un olé por Nova y su estupenda reedición, que ha solucionado algunos fallos de la primera parte. La traducción de Carlos Gardini que ha debido de costarle lo suyo con tanto término del tipo del Tecnonúcleo, me ha parecido estupenda.

Si has leído la primera parte, no tengo duda de que devorarás la segunda, y si todavía no te has embarcado en el viaje hacia las Tumbas del Tiempo, no lo dudes, el Alcaudón espera junto a lo mejor de la ciencia ficción.


jueves, 28 de julio de 2016

#RESEÑA A TODO VAPOR - T. Pratchett



Título: A TODO VAPOR
Autor: TERRY PRATCHETT
Editorial: Fantascy
Páginas: 430
Traducción: Gabriel D. Gallardo




Si alguien dudaba de la capacidad de Sir Pratchett para escribir con calidad pese a su enfermedad, A Todo Vapor, su penúltima obra del Mundodisco, demuestra que se equivocaba. A Todo Vapor tiene todo lo que le pedimos al Mundodisco: risas, rebeldía, buen humor, ese halo de crítica sutil – y no tan sutil a veces – y un reflejo de nuestro mundo mucho más claro de lo que puede parecer a primera vista. 

A Todo Vapor nos cuenta la historia del descubrimiento de la locomotora por parte de un humilde pueblerino, Dick Simmel, que acabará cambiando la forma de ver el mundo, sobre todo a los habitantes de Ankh-Morpork, la ciudad más grande del disco y centro de la “civilización”. Una vez que el invento llega allí, todos y cada uno de los personajes que tienen algo de poder en la ciudad querrán hacerse con un pedazo del pastel, desde el tirano Vetinari – uno de mis personajes favoritos -, pasando por Húmedo Von Mustachen, conocido de otros libros y un experto en todo aquello relacionado con hacer dinero de forma poco legal, hasta llegar al Señor del Estiércol, también conocido como Harry Rey, la mayor fortuna de la ciudad que acogerá bajo su larga ala a Simmel, para llevarle por el buen camino y lograr ser conocido como algo más que por ser un procesador de excrementos. 

Los personajes, como siempre, son de lo mejor del libro. No solo los ya citados, que muchos conoceréis de otras obras del disco, también algunos secundarios de lujo que la mayoría de las veces os harán sonreir con sus apariciones, en especial toda la parte de la Guardia, cuyos miembros salen casi por completo a lo largo de la obra, cada uno con sus peculiaridades y unas personalidades tan diferentes que es imposible que no os caigan bien (si queréis más info sobre la Guardia, os recomiendo el podscast de Universidad Invisible dedicado a ellos). Si habéis leído Guardias, guardias disfrutaréis aún más de estas apariciones. Incluso La Muerte tiene un pequeño cameo muy divertido.



No obstante, pese a que la trama gira en torno a los personajes y al ferrocarril, no es este el punto clave de la novela. De forma paralela a todo lo que ocurre en Ankh-Morpork y el desarrollo de las primeras vías férreas, Sir Terry va tejiendo un entramado lento pero incansable en el que los enanos son los protagonistas. A partir de pequeños fragmentos muy dispersos entre sí nos muestra la situación de los enanos, enfrentados entre sí según su opinión hacia el progreso; por un lado tenemos a aquellos que ven llegar la hora de abrirse al mundo sin miedo a que las tradiciones evolucionen y por otro están los temerosos de todo lo que huela a nuevo, capaces de lo que sea por proteger el enanismo puro a toda costa e incapaces de ver que hay todo un mundo creciendo y avanzando más allá de sus cavernas. ¿A nadie le suena un poco esto? 

Estos enanos, llamados grags, son los malos del libro y el contrapunto a la apertura progresista que vive Ankh-Morpork. De hecho, este halo de tolerancia que Vetinari impone en la capital, ha conseguido que razas tan diferentes como trolls, enanos, gólems y sobre todo trasgos, vivan en armonía, algo que no todos ven con buenos ojos.



No es difícil pues captar lo que Sir Terry maneja tan bien en este libro: el racismo. Está patente en todos los momentos de la obra, desde aquellos que han conseguido eliminar sus prejuicios y convivir sin problemas como ocurre en Ankh-Morpork hasta los enanos y sus enfrentamientos internos al negarse a considerar a otras razas, en especial, a los trasgos, como iguales. 

Por último no quiero dejar pasar las frases que Simmel, el inventor del ferrocarril, suelta cada poco tiempo, defendiendo la utilidad de su creación más allá de que pueda causar inconvenientes. Es algo que se puede aplicar a muchos temas y sobre lo que este personaje reflexiona mucho y bien; el tren solo destruye las barreras que uno se empeña en ponerle delante.

Así pues tenemos un obra de un nivel muy bueno, si bien no la mejor del Mundodisco, sí imprescindible para despedirse del Maestro como se merece. Larga vida a la Traviesa de Hierro y a las ideas que transporta.