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martes, 31 de mayo de 2016

#9 - TOP LECTURAS DE VERANO 2016

Esta semana el Top Ten Tuesday coincide con el último día de mayo y como todo el mundo sabe, junio está considerado verano por toda persona de bien, así que qué mejor ocasión para hacer un repaso de las lecturas que más espero para este verano. 

Top Ten Tuesday de lecturas veraniegas: 


 - LA CAÍDA DE HYPERION, de D. Simmons: Después del abrupto final del primer volumen, son muchas las ganas que tengo de continuar el viaje con nuestros peregrinos. Me he cuidado de no saber ningún detalle de la trama del libro así que no sé con qué me encontraré pero la portada ya me pone la miel en los labios. 

- LA GRACIA DE LOS REYES, de K. Liu: El Hype de este verano tiene nombre y apellidos y son los del chino Ken Liu y su saga Dinastía del Diente de León. Alianza Editorial a través de su sello, Runas, está haciendo una labor titánica de promoción y ha conseguido elevar el hype hasta la estratosfera. El 9 de junio llega a nuestro país y no tardará mucho en llegar a mis manos, esperemos que no decepcione.



- LA RUEDA DEL TIEMPO 10, 11 Y 12, de R. Jordan: Poco más que decir de esta saga que compone mi reto más ambicioso de lectura en mucho tiempo. La saga de 20 libros es una clásico y a principios de año decidí ventilarme a lo largo del 2016. El Cielo en Llamas, El Señor del Caos y Los Asha'man son los tres volúmenes que como mínimo, pretendo leer este verano. 

 
- EL ALIENTO DE LOS DIOSES, de B. Sanderson: No podía faltar un Sanderson durante el verano y esta vez le toca a la reedición de nova de una obra que siempre queda un poco a la sombra de sus hermanas. Debo reconocer que en su momento leí El Aliento de los Dioses como no se debe hacer y llevo tiempo queriendo tenerlo para disfrutarlo con calma. Sin duda no hay mejor manera que con la nueva edición que verá la luz el 8 de junio.

- LUNA NUEVA, de I. McDonald: Con la buena racha que estoy teniendo en la ciencia ficción últimamente, esta novela que, de nuevo nova, nos llegará el 22 de junio me ha puesto los dientes largos. Ambientada en una Luna gobernada por grandes familias y repleta de intrigas, promete ser una de las grandes novelas del 2016.



- CUCHILLO DE AGUA, P. Bacigalupi: Con La Chica Mecánica, sobre todo su última parte, consiguió que me enganchase a su escritura y su creación de mundos y pese a los fallos, espero que su nueva novela situada en una futura guerra por el agua, consiga mejorar el buen sabor de boca que me dejo con su última obra. Nos la trae Fantascy el 16 de junio. 

- SAGA GERALT DE RIVIA, de A. Sapkowski: Otro de los retos que me he propuesto este año. De momento voy por el tercer volumen, pero espero acabar con un par más durante el verano; Tiempo de Odio y Bautismo de Fuego serán los siguientes. 



martes, 24 de mayo de 2016

RESEÑA - LA CHICA MECÁNICA, P. Bacigalupi



“Bienvenidos al siglo XXII, Anderson Lake es el hombre de confianza de AgriGen en Tailandia, un reino cerrado a los extranjeros para proteger sus preciadas reservas ecológicas. Su empleo como director de una fábrica es en realidad una tapadera. Anderson peina los puestos callejeros de Bangkok en busca del botín más preciado para sus amos: los alimentos que la humanidad creía extinguidos. Entonces encuentra a Emiko, una «chica mecánica», el último eslabón de la ingeniería genética. Acusados por unos de carecer de alma, por otros de ser demonios encarnados, los neoseres son esclavos, soldados o, en el caso de Emiko, juguetes sexuales para satisfacer a los ricos en un futuro inquietantemente cercano donde las personas nuevamente han de recordar qué las hace humanas.”
 
Paolo Bacigalupi revolucionó la ciencia ficción en 2015 con esta novela que le valió para llevarse entre otros, el Nébula y el Hugo, y después de acabarla no puedo estar más de acuerdo con estos premios a pesar de que no es ni mucho menos perfecta.

La Chica Mecánica es una novela de fases y que podemos dividir en dos mitades. La primera se centra de manera casi única en el wordbuilding y en ella Bacigalupi apenas se esfuerza en crear tensión dramática, pone los ingredientes justos para que te pique la curiosidad y continúes leyendo pero no consigue atraparte con los hechos que relata. Es en este punto de la primera mitad cuando llegamos a las fases. Llevaba poco más de cien páginas y no paraba de decirme a mí mismo, “venga, sigue un poco más, ahora empezará lo bueno”, eso de por sí, tiraría las aspiraciones de muchos libros pero Paolo Bacigalupi se la juega y le sale bien. No pretende engancharte en esa fase de la lectura, solo inquietarte para que sigas hasta la fase dos y una vez que llegas ahí ya no podrás salir; esta fase consiste pura y casi exclusivamente en mostrarte el mundo que ha conseguido crear.



La Chica Mecánica no es ciencia ficción palomitera, no hay pistolas láser ni grandes avances a la vista, es densa, dura y sobre todo, verosímil hasta el punto de que te metes en el mundo como pocos autores consiguen. Es en esta fase cuando te das cuenta de la merecida fama que ha obtenido. La Tailandia futurista que Paolo Bacigalupi nos describe está plagada de referencias a su cultura actual – sin duda fruto de una investigación de primera mano – mezclada con un contexto decrépito y triste que le da el mundo en recesión en el que nos situamos. Los callejones y arrabales thais se pueden casi saborear, las menciones a flujos migratorios, a los excesos de nuestra época actual, el futurible avance en la investigación genética y la imparable codicia del ser humano desde las grandes corporaciones hasta los policías más humildes que se ganan un sobresueldo en sobornos, todo es palpable y encaja tan bien que dudarás de que no sea algo real. Aquí no tenemos grandes batallas ni conspiraciones, la moneda de cambio es la información y las calorías son el bien más preciado, las cartas están siempre levantadas y sabemos quién lucha contra quién, pero como en el mundo real, incluso a plena vista, cuesta diferenciar qué lado es el correcto y dónde encaja cada uno en ese mundo. Paolo Bacigalupi maneja con maestría las leyes del worldbuilding hasta el punto de que la ciudad se convierte en otro personaje de la novela, si acaso el más importante.

Cuando acabas esta fase de enamoramiento con el entorno, llegas a la segunda mitad de la novela y pasas a darte cuenta de que de forma inconsciente ya has asimilado los personajes y sufres por ellos. Incluso aquellos enfrentados entre sí consiguen generarte cierta empatía, lo que unido al mundo, consigue por fin que entres en la fase de pasapáginas. El libro deja de lado las densas partes sin acción y empieza a tirar una detrás de otra las fichas de dominó que desencadenan el conflicto final. 



Los personajes están bien escogidos, dando voz a cada parte de la novela, desde los corruptos Camisas Blancas hasta los desgraciados Tarjetas Amarillas, que se debaten entre asomar la cabeza y tratar de prosperar o agacharla y sobrevivir. Vemos también a la principal voz del libro en sus inicios, Anderson Lake, un farang – extranjero­ – que trabaja para una corporación en busca del ansiado banco de semillas tailandés. Por último tenemos al personaje que nombra la novela, Emiko, la chica mecánica, y sinceramente, la figura más desaprovechada del libro. Un neoser creado para servir que se acaba rebelando de forma un tanto absurda y que para mí, hubiese funcionado mucho mejor si hubiera tenido más voz aparte de sus largos párrafos reflexivos; es  cierto que su evolución está muy lograda pero no dejo de pensar que podía haber dado más de sí. Mención aparte merecen los gatos chesire, probablemente los bichos más chulos de todo lo que he leído en el último año.


Con todo y pese a que a Paolo Bacigalupi le sale muy bien la jugada de movernos por las distintas fases de la novela, esas primeras páginas tan densas en las que a veces la narración naufragaba por la farragosa falta de rumbo, hacen que pierda varios puntos. La narración en presente personalmente me cansa mucho y me costó conseguir centrarme al principio, pero la riqueza del mundo y el reto que supone para el lector ante la avalancha de información mostrada y no contada - ¡Por fin! – consiguen compensarlo. 

Por último, ensalzar la enorme traducción de Manuel de los Reyes en una novela que por la amplia presencia de neologismos, referencias a terceras lenguas, enfermedades reales y ficticias y demás términos complejos, ha debido de ser todo un reto. Una vez más, bravo.

En resumen, La Chica Mecánica es un reto para el lector y una aventura para aquellos que perseveran. Paolo Bacigalupi consigue una novela redonda tan verosímil y rica en matices que con pegas incluidas, es imposible no recomendar.