La Rueda del Tiempo es una de las
sagas más importantes dentro de la fantasía clásica y sin duda, la más larga.
La edición original contaba con catorce novelas bastante extensas que en España
se publicaron divididas en dos volúmenes en su mayoría, dándonos un total de
veinte novelas. Sin duda, a día de hoy, con una fantasía más alejada de los
clásicos y de la tradición tolkiana del Viaje del Héroe de nuestro amigo
Campbell, se trata de una obra difícil de enfrentar. Podemos decir incluso que
en muchos aspectos, está atrasada respecto a lo que entendemos hoy en día como
fantasía de calidad. Sin embargo, debemos tener presente que el primer volumen
se publicó en 1990 y su prosa dista mucho de la corriente actual. Es fantasía
puramente clásica y no por ello debemos despreciar su calidad. Esto es
importante porque en ocasiones puede resultar difícil separar nuestra visión moderna
de la que Jordan tenía cuando se sentó a escribir The Eye of World.
Actualmente llevo leídos 12
volúmenes de la saga –en versión española- y dado que me resultaría imposible
reseñarlos uno por uno sin introducir spoilers, he preferido analizar la
primera mitad de la saga en su conjunto.
Empecemos por lo principal, lo que
seguramente se pregunta cualquiera que vea la longitud de la saga y el
apelativo de fantasía clásica: ¿De verdad merece la pena leerla?
Sí.
No voy a ser yo quien diga que no
es lenta y pesada en muchos momentos, sobre todo en sus inicios, además de
contener explicaciones a todas luces repetitivas y páginas repletas de
descripción de personajes. Todo esto es cierto, probablemente la mayoría de
pegas sobre la lentitud de su desarrollo tanto de trama como de personajes, en
los primeros tres libros sean justificadas, pero honestamente creo que es una
forma injusta de acercarse a una saga clásica. La lentitud y exceso de
descripciones es necesaria dado el inmenso abanico de personajes que influyen
en la trama, todos y cada uno con historia, carácter y motivación propia. Esto
no es algo que se pueda conseguir en una novela. No hablamos de cinco
personajes, ni de diez. Hay por lo menos una treintena de figuras principales
en La Rueda del Tiempo y todos están construidos de forma única. Llegar a todos
ellos no es fácil y Jordan sacrifica parte de los primeros volúmenes sabiendo
que después será necesario.

Debemos tener una cosa clara, los
libros no estaban concebidos para ser divididos en partes. De hecho, es obvio
que las ediciones españolas quedan muy cojas de trama si no se leen de dos en
dos, lo que resta muchas de sus cualidades a la obra ya que da la sensación de
que los personajes no van a ningún sitio. Algo parecido ocurre con las
descripciones y las repeticiones. Cuando una saga está acabada y puedes leerla
del tirón, todo lo que el autor se esfuerza en recordarte, ya sean
descripciones, acontecimientos o reglas mágicas, te va a parecer repetitivo. No
es lo mismo que si has tenido que esperar un par de años hasta leer la
continuación. Por eso digo que las críticas son ciertas, todas ellas están en
los libros, pero hay que tener claro la causa de ello y tenerlo en cuenta.
Una vez aclarado esto, pasemos a
trama y personajes.
Como situación general, os dejo
este resumen de contexto y ambientación. Hay mucho más pero hablar en
profundidad de la trama desvelaría demasiadas cosas y un argumento de veinte
libros es difícil de resumir:
La historia está ambientada en un mundo fantástico con la estructura
social y con elementos culturales de finales del siglo XVII (y en el que la
pólvora es el secreto mejor guardado de la asociación de los Iluminadores); un
mundo con complejas relaciones socio-políticas entre las naciones, cada una con
una cultura e idiosincrasia bastante características. En este complejo mundo de
precarios equilibrios hay una fuerza central que mueve los hilos en las sombras
de ese complicado contexto socio-político: las Aes Sedai, una hermandad de
poderosas mujeres capaces de entrar en contacto con el Poder Único que se
obtiene de la Fuente Verdadera, fuente vital del universo que hace girar la
Rueda del Tiempo. Esta Fuente Verdadera está dividida en una mitad masculina
(Saidin) y una mitad femenina (Saidar). Sólo los hombres pueden encauzar Saidin
y sólo las mujeres puede encauzar Saidar. Por desgracia el Saidin quedó
contaminado hace 3000 años por la pátina del Oscuro, condenando desde entonces
a todo varón capaz de encauzar dicho poder a la locura y a la muerte. La
contaminación del Saidin provocó la Época de la Locura en la que el mundo quedó
asolado y desfigurado y se perdieron para siempre los avances y el modo de vida
de toda la civilización de la que ahora sólo quedan algunas reliquias y
leyendas. Ahora, el Saidin ha encontrado un nuevo vehículo, un muchacho, y de
su lucha por esquivar la locura surgirán los acontecimientos que decidirán el
destino del mundo.
A pesar de la longitud de la saga,
cada libro contiene una historia propia llena de subtramas únicas que en la
mayoría de casos se cierran en ese volumen determinado. Es un formato muy
televisivo de hecho, pues cada libro es como un gran capítulo con conexiones
entre sí y una evidente trama conjunta de fondo pero que al mismo tiempo se
renueva con personajes y situaciones únicas. Esto hace, sobre todo a partir del
tercer volumen, que la obra gane en entretenimiento y no sea una eterna
búsqueda de la resolución final. Vemos triunfos y derrotas, el ascenso y caída
de grupos y personajes, sentimos el tiempo pasar, la rueda girar y somos
testigos de que la saga abarca un buen puñado de años.
Si ya hemos hablado de los grandes
defectos de la saga —lentitud y repetición— toca ahora hablar de sus enormes
virtudes.

-Verosimilud: Empezamos fuerte. Me tacharéis
de loco, ¿verosimilitud en una saga con magia por todas partes, razas distintas
y espadas mágicas? Pues sí. En el mundo de Jordan todas esas cosas son verosímiles
pero es que además, consigue como pocos transmitir el desconcierto que provocan
las noticas y rumores al viajar tan lentas por el mundo, habla del miedo a lo desconocido,
del uso de las masas como instrumento de política y poder, conjuras,
confabulaciones, engaños, profetas, luchas de fe… todo lo que queráis y más
pero tratado de un punto muy realista. Aquí no hay cuatro tíos con decisiones
de blanco y negro. En La Rueda del Tiempo las decisiones son todas grises y
tienen consecuencias catastróficas en lugares insospechados. La cascada de
consecuencias es eterna y hechos de los primeros libros siguen trayendo cola
durante toda la saga aunque al principio parecieran no tener importancia.
-Mundo global: El mapa de Robert
Jordan es de mis favoritos de fantasía. Es sencillamente colosal. Los
personajes tardan meses en cruzar la mitad, tanto que Jordan se vio obligado a
crear un método de transporte alternativo si no quería que los protagonistas se
murieran de viejos en los caminos. Pero no es solo el tamaño, cada región tiene
un folclore propio, supersticiones, formas de ver el mundo y tradiciones muy
diferenciadas. No puedes ir a Tear y hablar igual que en el Yermo de Aiel. Los
modismos, la forma de hablar y comunicarse, hasta el trato de hombres y mujeres
varía. Y por si fuera poco, metido en todo esto hay grupos y comunidades aparte
que chocan con todos los demás, como los Ogier, los Tuatha’an o los Hijos de la
Luz. El mundo es rico hasta niveles mastodónticos y el detalle es muy superior
a lo normal en mundos de fantasía.

-Protagonistas: Muchos, muy buenos
y con perfiles muy distintos. Algunos son insoportables, lo admito, pero es
parte del juego. Hay tantos que a la fuerza algunos te caerán mejor y otros
peor. Cada lector tiene sus favoritos y aunque no todos tienen voz narrativa,
no hay ni uno solo sin peso en la trama y acciones de importancia. De hecho
cada libro alterna los puntos de vista entre varios personajes por lo que en
cada uno de ellos tienes una visión distinta de acontecimientos parecidos. Ver
la locura que azota a Rand desde su cabeza y desde los ojos de los que le rodean
no tiene precio.
-Humanidad: En La Rueda del Tiempo
hay multitud de razas. Desde seguidores del oscuro como los inhumanos Myddraal,
hasta los tranquilos y sabios Ogier, pero lo que sorprende es que pese a la
naturaleza no humana de gran parte de los acontecimientos y batallas, la
humanidad es el eje y motor de la obra. No me refiero a personajes humanos sino
a problemas verdaderamente humanos. Pocas veces he visto el reflejo de las
vergüenzas del hombre en nuestro mundo real tan bien reflejadas en un mundo de
fantasía. Hay fanatismo a varios niveles, toma de decisiones frente a lo desconocido
que muestran el miedo que nos da lo que no podemos categorizar. Juzgamos y
condenamos en la misma medida que los personajes y ver todo esto tan bien
implantado juega en favor de la verosimilitud de la que hablábamos antes y hace
que la saga tenga un fondo impresionante. El blanco y el negro no existe en La
Rueda del Tiempo más allá del conflicto original del bien y el mal. En realidad,
tan solo tenemos un enorme mal, encarnado en el Oscuro, frente a un gran
abanico de grises más o menos oscuros. En la Rueda del Tiempo hace el bien
tiene muchos matices y ninguno es el correcto. Del mismo modo, el amor es un
tema importante porque sencillamente, lo es en la vida real. Los personajes
cambian y los romances evolucionan. Aquí el instalove
no existe. Eso sí, Jordan a veces peca mucho de conservador en las
relaciones hombre-mujer.

-Magia: El sistema dual de Jordan
se basa en un poder supremo dividido en dos mitades, el Saidin, la masculina, y el Saidar,
la femenina. La magia se crea en hilos de distintas naturalezas que se unen en
tejidos y tapizados de magia con distintos usos. La dicotomía masculina y
femenina, que lleva a los hombres a la locura y a las mujeres a dominar el
mundo, es parte vital de la trama y ofrece un mundo ilimitado de posibilidades.
Por otro lado, está el alcance de la magia. Los personajes más poderosos no se
limitan a hacer cosas menores con la magia, aquí caen rayos y meteoritos del
cielo, se rompe el mismo tejido de la realidad e incluso se crean armas capaces
de acabar con un enemigo retrocediendo en el tiempo y eliminando su recuerdo.
No hablamos de unos pocos hechizos, es magia a lo grande y de proporciones
épicas.
Hay muchas más razones, podría
hablar de la inmensa calidad de la mitología que crea Jordan, de la profundidad
de las creencias arraigadas en sus ciudades y habitantes, de la colosal
organización de su mundo, etc. pero saldría un artículo muy largo. Solo
mencionando a cada personaje me quedaría sin espacio.
Todo esto y mucho más, lo podéis
encontrar en tan solo la mitad de la saga, no quiero ni imaginarme cómo será el
resto. Haceos un favor, sed valientes, leed con calma y siempre de dos en dos,
pero leedla. Merece la pena seguir a Rand, Matt y Perryn y al resto de
personajes en su avance y crecimiento desde que son unos chiquillos hasta que
acaban llevando el peso de naciones enteras.
Hay mucho por descubrir. La rueda
gira y gira, y las eras se suceden. No dejéis que lo haga sin vosotros.
Extra: Era un rumor desde hace tiempo pero ya tenemos la confirmación oficial por parte de la viuda de Jordan, habrá serie de televisión. Variety ya han confirmado que el rodaje está en marcha y promete ser una digna adaptación. Sony Pictures Television se encargará de la producción junto a Red Eagle Entertainment y Radar Pictures. El showrunner de la serie será Rafe Judkins (guionista de Agents of S.H.I.E.L.D.) Os adjunto el enlace a la noticia en Fantifica.